Historias de conversos intelectuales para preparar la JMJ Madrid 2010
El Colegio Mayor Moncloa (institución universitaria de inspiración cristiana, fundada por San Josemaría Escrivá en 1943) quiere contribuir a la preparación del encuentro con Benedicto XVI en la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2010, proponiendo a los universitarios y a toda la sociedad el ciclo de conferencias “Sorprendidos por la Verdad. Intelectuales y cristianos”.
De acuerdo con las sugerencias del Santo Padre, se trata de enraizar la fe, edificarla sobre bases sólidas hasta hacerla firme. Esta tarea tiene mucho que ver con la formación intelectual y cultural, con la plasmación social del compromiso cristiano. Es por tanto una misión muy adecuada para una institución universitaria.
Las conferencias se centrarán en personajes que han destacado por la búsqueda del saber y la belleza, y que han sido sorprendidos por la verdad cristiana. Conversos muchos ellos, junto con otros cristianos relevantes que muestran con sus vidas la unidad que existe entre el afán de saber propio de la razón humana y la revelación cristiana. Y cómo la fe mantiene abierta la inteligencia a los grandes temas de la existencia.
Las sorpresas son peligrosas, la verdad es sospechosa
A nosotros nos gustan las novedades, las emociones fuertes y los cambios de ritmo, como formas de evitar el tedio. Pero no queremos que nada altere nuestra existencia, que nada nos comprometa y limite la capacidad de disponer de nuestro futuro. Hay que evitar cualquier sorpresa radical que nos obligue a cambiar de vida. Hay verdades por las que es mejor no preguntar. Las sorpresas son peligrosas.
Pero al mismo tiempo no podemos soportar una vida construida sobre la mentira. La pura apariencia nos deja insatisfechos, aunque pueda resultar entretenida. Sin embargo quienes dicen tener la verdad nos resultan sospechosos: probablemente se trate de una estrategia para dominarnos. Cada uno tiene su verdad, pero solo le vale a él. La verdad es la mentira que usan los poderosos para tenernos sometidos.
Quizá valga la pena esforzarse por adquirir algunos conocimientos que permitan acceder al dinero, al poder, a la fama. Pero no tienen interés –hasta aburren- las preguntas sobre la vida, la muerte, la verdad, el bien, la belleza. Y –por supuesto- quedan fuera del radar las propuestas cristianas: el conjunto de ideas y costumbres anticuadas que sirvieron para limitar nuestra libertad en nombre de la verdad.
Rompieron los estereotipos
Si mantenemos este modo de ver las cosas, no nos dejaremos sorprender por nada, construiremos una actitud cínica que nos proteja. Pero algo nos dice que “sin el asombro el hombre caería en la repetitividad y, poco a poco, sería incapaz de vivir una existencia verdaderamente personal” (Juan Pablo II, Fides et Ratio, n. 4).
En esta situación puede ser motivo de asombro e inspiración descubrir algunas personas que rompen los estereotipos. Personas que se han arriesgado a desvelar las apariencias, aunque eso pudiera ir contra sus intereses. Intelectuales, escritores, artistas, que han afrontado los grandes problemas de su existencia cara a cara, trabajando por desentrañar la verdad… hasta descubrir que la Verdad en persona les salía al encuentro.
Y eso no les ha vuelto casposos, ni violentos, ni les ha aislado de la sociedad y sus problemas. Al revés, son gente inmensamente feliz, que se han echado el mundo a la espalda para ayudar a cada ser humano: han resuelto injusticias y dado esperanza a los marginados; son conscientes de tener una misión, un objetivo en la vida, y lo mantienen hasta el final. Tienen la alegría contagiosa y la fuerza de quienes son conscientes de ser amados por Alguien que les presta fortaleza y perdona sus errores.
Cristianos que superaban la visión ritualista o privada de su fe, conversos que rompían con su vida anterior para empezar una vida nueva, fascinados, sorprendidos por la Verdad.
Colegio Mayor Moncloa, septiembre de 2010 |