San Josemaría impulsó la puesta en marcha del Colegio Mayor Moncloa en 1943, como continuación de la Residencia de estudiantes de Jenner, que había puesto en marcha en 1939. Antes de la guerra civil, la Residencia tuvo su sede en la calle Ferraz.
El Padre puso especial empeño en el hallazgo y remodelación de la nueva sede de la Avenida de la Moncloa, con la que se doblaba el número de plazas de Jenner. Movilizó a muchas personas y sobre todo rezó e hizo rezar por la labor de formación que allí se haría. En aquellos momentos, explicaba, Moncloa sería “como el escaparate de la Obra”.
En octubre de 1943 llegaron los primeros residentes. El día 7 de ese mes el Padre reunió a todos para explicar el espíritu y el ambiente de la Residencia, y el compromiso recíproco con los estudiantes. Insistió siempre en que la convivencia en Moncloa se basaba en la confianza. El Padre acudía a diario a seguir la marcha de las obras, sobre todo las del Oratorio. Celebró él mismo la primera Misa el día de la Inmaculada Concepción, que desde entonces se celebra con especial alegría en Moncloa.
A las pocas semanas de la apertura de la Residencia, se cumplió un antiguo deseo del Padre: que las mujeres de la Obra se encargaran de la Administración de la casa, fundamento del ambiente de familia. También en esta materia el Padre dio los primeros pasos y señaló el espíritu con el que debían trabajar: transmitía su experiencia de años en Ferraz y Jenner, donde durante mucho tiempo había realizado personalmente algunas de las tareas domésticas: barrer, hacer las camas, lavar los platos...
San Josemaría se encargó de la labor de dirección espiritual y de predicación. Mientras vivió en Madrid eran frecuentes sus visitas para impulsar la labor apostólica y encender en todos el afán de ser buenos ciudadanos y buenos cristianos. Ya en Roma, siguió siempre con cariño todas las noticias que le llegaban desde Moncloa. Gracias a su influjo, la vida en Moncloa estuvo marcada desde el principio por la búsqueda de la santidad y la unión con Cristo a través del estudio, el buen humor y la altura humana y cultural.
El 24 de octubre de 1972, durante una de sus catequesis por España, tuvo una tertulia con Residentes de Moncloa, de la que se conserva una película. Allí volvió a explicar con simpatía lo que él mismo había enseñado a los primeros residentes y directores. La última visita del Padre al Colegio Mayor Moncloa fue en mayo de 1974 –un año antes de su marcha al Cielo– con motivo de la consagración del nuevo altar del Oratorio, donde quedaron grabadas unas palabras de la Escritura, que entonces repetía con particular intensidad: fortes in fide! ¡Fuertes en la fe!
El 6 de octubre de 2002, Juan Pablo II canonizó a San Josemaría en una ceremonia a la que acudieron centenares de antiguos residentes.