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En 1943 abrió sus puertas la Residencia de La Moncloa, bajo el impulso de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, como continuación de la Residencia de Jenner. En marzo de 1944, el Decano del Colegio Mayor (Vicente Mortes) propuso al Director (Pedro Casciaro) la posibilidad de celebrar la gran fiesta del patrón del Colegio, San José, con una Falla, al modo valenciano.
Desde entonces y -con una única interrupción a causa de obras en el Colegio- se ha plantado y quemado en el frontón del Colegio una Falla en honor a San José, cada mes de marzo. Un evento tan llamativo despertó desde siempre el interés de la comunidad universitaria y del vecindario. Pronto también la prensa nacional y valenciana se hicieron eco de la Falla de Moncloa. En la vitrina se expone el galardón del Buñuelo de Oro que otorgó la Junta Central Fallera como reconocimiento a esta trayectoria.
En torno a la fiesta de San José se organizan numerosos eventos culturales. Desde los años 50 se celebra la Gran Pepada, un festival de música y humor. El Acto de Imposición de Becas a los colegiales mayores tiene lugar también en la semana de San José. A los pocos días los nuevos becarios –que lucen por primera vez sus distinciones colegiales- son presentados a la Fallera Mayor. Junto a estos actos centrales se organizan proyecciones de cine, audiciones, tertulias y conferencias.
La Falla siempre ha sido ocasión para ofrecer una visión satírica de algún asunto de actualidad social o universitaria. Los artistas falleros son los propios colegiales, que realizan el proyecto elegido por el Consejo de Becarios, bajo la dirección de la Comisión Fallera. Arquitectura, pintura, escultura, música, pirotecnia… todas las artes se dan cita para crear un espectáculo alucinante. Desde el primera artista fallero, el arquitecto Luis Borobio, el saber hacer y la ilusión se transmiten de generación en generación. Para los que han pasado por Moncloa la Falla es uno de los recuerdos más queridos de su estancia en el Mayor. Por eso es también la gran Fiesta de los Antiguos Residentes, que discuten con gran aplomo sobre el tamaño de la misma, el detalle final o la belleza de la Cremá.
La Falla de Moncloa ha evolucionado e incorpora cada año nuevos elementos. Desde 1976 se estableció la costumbre de nombrar una Fallera Mayor que -desde los años 80- suele ser “la mujer del último Decano que se ha casado”. En la actualidad ya no toca la Banda Fallera, pero la música está presente en forma de Concierto. El uso de los petardos se ha moderado por razones de seguridad. Y, en fin, el baile en torno a la Falla la mañana de la Cremá, ha perdido vigencia desde que se rompió el pandero al son del cual danzaban los colegiales… Lo que nunca falta es “el Milagro de la Falla”: la noche en blanco de trabajo antes de la “Plantá”.
Esta exposición pretende mostrar estos 65 años de arte, cultura y fiesta, y dejar constancia de que en Moncloa, como declamó en su Pregón Fallero Vicente Mortes, ha habido y sigue habiendo “solera y buen humor”.
Ricardo Calleja Director
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